Manuel Molano expone su obra pictórica en las calles de Villarrobledo.
La historia de Manuel Molano es de lo más llamativa, pues vino a La Mancha proveniente de Madrid a participar en un concurso de pintura rápida en
San Clemente cuando en plena carretera el coche se le
averió y ante la imposibilidad de arreglo hubo de solicitar ayuda a la grúa que lo trajo hasta
Villarrobledo. Como consecuencia de esta avería tuvo que
hacer noche en la localidad y ante la imposibilidad de un arreglo inmediato
comenzó a pintar en la plaza de Ramón y Cajal, un poco con el ánimo de pasar el rato durante la espera.
Pero la cosa no le fue mal y, sin proponérselo, ya que no es su habitual forma de trabajar, empezó a
recibir encargos por parte de comerciantes del centro que lo acogieron como una parte ya integrante de la plaza. Los días se fueron sucediendo y Molano no dejaba de recibir encargos mientras pintaba a plena luz del día distintos rincones de Villarrobledo, como si fuera un fotógrafo.

Le sorprendió la feria y aquí la pasó,
continuando con su pintura, retratando la esencia de un pueblo. Claro que quizá lo que más sorprende es conocer su currículum ya que Molano, pintor de calle en Villarrobledo, no se dedica precisamente a esto de pintar en los pueblos. Es
pintor de estudio, ha expuesto en
numerosas exposiciones en toda España e, incluso, en el extranjero por diversos países
europeos; además de en
Miami y Nueva York en los Estados Unidos. Puede verse su trayectoria en la página web.
www.manuelmolano.com.
Quiere esto decir que no se trata precisamente de un
Don nadie, sino que es un
pintor cotizado. Su estilo es muy vanguardista, acariciando el surrealismo y el cubismo, en ocasiones, claro que para pintar los rincones de Villarrobledo se muestra más realista. No obstante, su estilo
está gustando a todos los villarrobledenses, muchas veces poco dados a las aventuras artísticas y poco amigos, a veces, de exposiciones artísticas al uso. Sin embargo, Molano es otra cosa. Es un pintor de las calles, es un pintor del pueblo.
No sabemos, cuánto tiempo estará en la población, ni tan siquiera lo sabe él, que vive en un hotel de la ciudad,
trabajando de día en la Plaza Vieja y descansando de noche, ante el volumen de trabajo. Ya ha pintado
10 cuadros de rincones de Villarrobledo en 17 días, lo que supone también un record de productividad y seguirá unos días. Lo que sí parece claro es que no olvidará fácilmente este pueblo que seguramente es uno de los que más ha pintado en su vida.